Por Mónica Pérez
Algunas veces el final, sólo es un buen comienzo
Cualquiera podría pensar que las peores palabras que puedas escuchar en la vida son: ‘Tienes cáncer’, al menos así lo creía yo hace diez años. En realidad, descubrí que la frase es un dulce comparada con todo lo que puede venir detrás.En mi caso, no se trató de un cáncer que se pudiera prevenir, fue una Leucemia Mieoblástica Aguda y aunque parezca una broma, sus síntomas fueron repentinos y desastrosos, en menos de una semana me tenían postrada en la cama, sin poder siquiera caminar.
Con tan sólo 22 años las palabras me movieron mucho más que el espíritu, de pronto me vi con una enorme necesidad de seguir viviendo y con, médicamente, pocas posibilidades de lograrlo. No voy a mentir diciendo que desde el primer instante me decidí a luchar, por unos momentos me quedé suspendida en el tiempo, en el espacio y no supe qué sucedería después….
Mi tan proclamada fe y todo mi sistema de valores comenzaban a ponerse a prueba, mí tiempo hasta entonces estudiantil, se llenó de análisis, estudios, pruebas, canalizaciones, hospitales, ambulancias, sangre ytransfusiones. Momentos los hubo de todos, pero sin duda algunas te enfrentas a un mundo hasta entonces desconocido, las palabras quimioterapia, nauseas y el día de hoy, se convierten en tu presente y no hay espacio para pensar en nada más, que no sea seguir viviendo.
Creo que la vida nos prepara para todo, menos para un día estar frente al espejo y descubrir que todo tu cabello se ha ido debido a los tratamientos, esa primer imagen es tan impactante que pasarán diez años más y la seguirás recordando como si hubiera sido ayer.
Fueron poco más de seis meses de una terrible constante de altas y bajas, los médicos pensando que me moría y yo con una terrible necesidad de seguir viviendo, apostándole todo al futuro siempre tan incierto. Hoy agradezco a Dios, a la vida, a mi familia, a mis amigos, a mi médico y a mi amor a la vida por poder seguir aquí y contarles ésta historia.
No me considero un héroe, un ejemplo a seguir, ni un monumento a la vida, pero sí tengo la capacidad de decirles que si hubiera estado en mis manos, hubiera evitado a toda costa no sólo el cáncer, sino todas sus consecuencias que a diez años, se siguen viviendo todos los días. Los van desde dolores en las articulaciones, sobredosis hormonales hasta discriminación laboral por ser un trabajador que podría ser causa de incapacidad inminente.
Si la leucemia se pudiera prevenir, le diría al mundo que se tomen cinco minutos al mes, para explorarse, para sí detectan cualquier anormalidad de inmediato vayan al médico, podría ser muy a tiempo, podrían evitar un muy duro y costoso tratamiento, pero lo más importante es, que podrían evitar morir, de verdad que sí, que está en sus manos.
Gracias a Industrias Voit por emprender esta campaña del Balón Rosa, por lograr que un mundo tan masculino se sensibilice a un problema aparentemente tan femenino. Gracias por permitirme compartir mi testimonio, me quedará la satisfacción de que si a alguien puede servirle, se habrá cumplido uno de mis propósitos al ser una sobreviviente: Si alguien puede evitar pasar por todo el proceso, habrá valido la pena la experiencia de haber tenido cáncer.
Mónica Pérez Rodríguez
Twitter: @Monydep